Washington, 29 ene (EFE).- Cuando el Caribe se vio azotado por el huracán Irma en 2017, la destrucción no fue el único escollo a solucionar, pues sus comunicaciones se vieron inutilizadas 8 horas debido las erupciones magnéticas del Sol, un fenómeno que la National Science Foundation quiere estudiar con su nuevo telescopio solar, el Daniel K.Inouye.
UN PROBLEMA DEL SIGLO XXI
Los campos magnéticos solares pueden afectar las comunicaciones satelitales, inutilizar redes eléctricas y provocar apagones en tecnologías como el GPS, tal y como ocurrió en 2017.